Nuestra ciudad encara los próximos años con la cultura, precisamente, como uno de los ejes principales para su desarrollo. La rehabilitación prevista para el Teatro Victoria Eugenia y para el Museo de San Telmo, deben ser algunos de los pilares de la oferta cultural de San Sebastián. Pero además, hay que tener en cuenta los contenidos y propuestas culturales de las Casas de Cultura, Museos y otros centros como el Centro Internacional de la Cultura Contemporánea en el edificio de Tabacalera.
Donostia debe avanzar para conseguir un proyecto cultural integrador, haciendo partícipe de ello a toda la sociedad. Debemos empezar a hablar de un proyecto, uno solo, que integre a las diferentes facetas en este campo, como las artes escénicas, música, danza y teatro, bellas artes, deporte, ocio, congresos, turismo, ciencia, etc... Todo ello formaría parte de una misma interactividad cultural que debemos potenciar como tal, y no como proyectos estancos o dispersos.
Nuestra ciudad tiene grandes atractivos culturales, muchos de ellos desconocidos por los visitantes y por los propios donostiarras. Empecemos desde abajo, desde los contenidos, y luego vendamos una idea con una base sólida, que a la larga es lo que nos va a reportar beneficios de todo tipo. Hay que vender nuestra imagen en todo el mundo, pero de una forma integrada.
Proponemos ahondar en los contenidos y actividades que se oferten desde los diferentes agentes culturales e integrar todas esas facetas en un mismo proyecto, relacionando los aspectos físicos con los contenidos. Deberíamos ofrecer a los visitantes y a los propios donostiarras, la posibilidad de acceder a los equipamientos culturales y de ocio, dentro de un marco conjunto que uniera a todos ellos con bonos de descuento, implicación y aportaciones de agentes y entidades del mundo de la cultura, el deporte y el ocio. La idea final es que Donostia-San Sebastián sea una ciudad que ofrezca una propuesta cultural en la que se impliquen el mayor número de agentes posibles, tanto públicos como privados, creando una apuesta envidiable en toda Europa. Debemos apelar por ello a los mecenazgos de todo tipo. Este último extremo es fundamental para alcanzar el nivel de capitalidad europea.